Esa frase me acompañó más de 15 años. No nació en una oficina elegante, ni en un escritorio cómodo. Nació de noche, en turnos de vigilancia en Palmares, con frío, sueño y dos termos que eran compañía y motor.
🍷 A mis casi 49 años, miro hacia atrás y entiendo que Estberg SAS empezó mucho antes del 2022. Empezó cuando metía horas de estudio para terminar una tesis de 120 hojas sobre cómo construir una bodega desde cero.
Empezó en esas tardes con Nuri Ponce aprobando el proyecto, y con Daniel Rago y su hijo armando números entre café y facturas.
En esa época llamaba sin parar al INV y al Fondo de Transformación y Crecimiento de Maipú. Me recibí de Técnico Superior en Comercio Regional e Internacional con Orientación Vitivinícola, pero la vida tenía otro plan.
🔧 El trabajo que forjó todo
Septiembre de 2012 marcó un giro. Vendimias en Cepas Argentinas, diez años como cajero y repositor en Millán, y desde 2018 en Bodega Los Haroldos. Hubo un tiempo donde hacía vendimia y Millán al mismo tiempo: 18 horas por día. Frío, cansancio, madrugadas eternas… pero siempre café, siempre trabajo, siempre adelante.
Ahí nació la frase. Se me pegó tanto que me hice un vaso personalizado: “Viejo, ¿tenés café?” Y en esas noches, el café se compartía con compañeros y camioneros amigos como Jorge Araujo y Marcelo Giromini.
💪 Así nació ESTBERG
No de un plan perfecto. No de una oficina. Nació del pulmón, del cansancio, del empuje, de la vida misma.
Hoy, desde Balbo, seguimos remando la S.A.S. con la misma energía: se gana, se pierde, se sufre, pero se sigue. Aprendemos del mercado, escuchamos al cliente, ajustamos los tantos y trabajamos como siempre lo hicimos.
Gracias
A los que estuvieron en las noches de termo. A los que hoy confían en este proyecto que lleva mi apellido, pero sobre todo, lleva mi historia.